0 com

Estrella Roja

Algo nos puede caer en la cabeza
venido del infierno
empujado por la propaganda impoluta
de héroes flácidos
y misceláneas

Algo nos recuerda cinco qué
- bocanadas de cualquier falacia
antiestrella y antisangre –
bandera que se centrifuga
como un paño

Más no hay que cazar cometas ni símbolos
pues no alimentan

Quién murió y no tuvo a bien o a tiempo
puntas y lanzas
aristas que camuflan
toda verdad
toda oportunidad de orgasmo y éxtasis

Algo nos puede caer en la cabeza
venido de la tumba
del más allá y quién murió
toda verdad rojo granate
como el vino de la sangre

Más no se necesita tanto

a.c.rey.01.09.2009

Read more »
0 com

Adiós a las almas (otra versión)

Inspirado en el libro de cuentos
“Adiós a las almas”, de Jaad


Adiós
a
las
almas
que nunca tuvimos

Adiós
última palabra que la Habana ahoga en su bahía
síndrome de un silencio que mata

Las almas del sexo
la droga del alma
las putas que esnifan libertad
en los baños de los hoteles
o en el realismo mágico
de Carpentier

La inocencia de los habanemios
que pululan sin alma
como la bandera babero
los símbolos infames
que la Habana siembra en sus paredes

Adiós
a
las
almas
que nos despojaron

a singar
a follar
a templar
a fornicar
fuck you Ficción
verde rama de olivo fuck you

Sexo y alcohol en una botella de ron
el alma de la gente
como el ánima de un cable oxidado

Adiós Johnny P
que me traga el mundo

La putilla de enfrente
que entre medicina y salas de poesía
se folla a las almas todas del universo

Adiós Jaad
que me escupe el mundo

El chulo del malecón
que trafica con Habanos
las falsas Habanas del corazón
y otras oníricas estampas

Adiós
a
las
almas
que nos traicionaron

La Habana se desploma
como si tuviese un cáncer de plomo
adiós ciudad

La vida es un túnel
y Jaad y los suyos las ratas
de Cuba la alcantarilla
el salvoconducto
de las conductas que se salvan sin almas

Adiós queridas
Las almas fantasmas
del océano y de la tierra

Adiós

a.c.rey.17.08.2009
Read more »
2 com

Lunática

Su piel como una superficie lunar
manchas blancas incontables
cráteres fronterizos
regiones violáceas subyacentes
como si en combate
se hubiesen derramado las venas.

Pero el cuerpo rubio
los dorados hombros de fina figura
los ojos ocultos
en gafas ocultas
así como se esconde la otra cara
de la Luna

Transparente era
más se veía
como satélite en la mañana

a.c.rey.julio.2009
Read more »
2 com

Veraneantes

Tiempo es de que el agua vierta y apacigue el calor. Tiempo de piel desnuda, erizada, pezones sin sexo que se empinan como mausoleos. Los cuerpos de la gente como masas amorfas, la fealdad del pueblo barnizada de cloro o sal de costas.

Aquellos culos sin sexo, sensuales, duros, flácidos, la cara oculta de la gente que deja entrever si sois animales de oficinas, o por el contrario cohabitan como bichos de gimnasios. Las tetas de verdad, y las de mentiras, ricas y sabrosas como no podían ser de otra forma. Los músculos hiperinyectados de caballos de raza. La arruga y la celulitis disputando cada palmo de piel en el ciento lo siento de los cuerpos.

Aquellos pies también, que sin cubrirse de zapatos se dejan ver como resumen de todos los defectos de la humanidad. Así las uñas pintadas de las hembras de América. Los dedos blancos cuneiformes de los Centroeuropeos. Los pelos negros que pueblan los entrededos Árabes.

Tarde de césped. Arena verde. Cangrejos de piscinas. Follaje grueso de pinos, sombras estéticamente bellas.

Oh¡ El verano retuerce de calor.
Read more »
0 com

Todo, menos dolor.

Hacía tanto calor que la ciudad se mostraba ante tus ojos como un espejismo. Querías refugiarte dentro de una lata de cerveza, pero no había cerveza, ni latas. Tan solo una botella de ron que usaste luego como paloma con papel tragado. Un S.O.S. en el buche, dijiste. Y lanzaste la botella al mar, un día en que soñabas.

Luego te dió por usar abanicos. Exactamente, recogerlos de la basura, o robarlos, o pedirlos a los parientes de los enfermos del hospital. Las enfermeras te quitaban los abanicos por miedo a que usarás los bordes como cuchillas, o como objeto imposible de tragar. Más tú podías.

Solías sentarte frente a la ventana, y contar las gotas de sudor que te corrían por la frente. También, aquel otro sudor -pensabas- que te bajaba por los pantalones mientras apoyabas la cabeza entre tus manos, mirando a las palomas.


Alan Nal
Redacción: 33 minutos. Corrección tardía.
Read more »
0 com

Iceland

Es como si el pecho te apretara.

Común parece.

El pecho aprieta cuando las nubes cuajan

lluvia de alma y de ojos.

No hay otras formas de decir

cosas evidentes.

Tu sola presencia satura al ambiente.

Más cuando faltas se añoran

trozos de realismo, y la voz.

No hay otras formas de decir

- tu voz de metal

funde mi existencia –

Es cuando estás, vas, y no vienes.

Aunque sea común.

Aunque sea para cruzar a nado el océano

hasta el Polo Norte.

a.c.rey.Junio.2009.

Read more »
2 com

Solange

A Solange, ya desaparecida.
Una mujer basta como la tierra,
pero humana y desinteresada ad infinítum.
Me enseñó que se puede vivir del aire,
teniendo atmósfera.

Es Otoño.
Es Grisen.
Es la magia en tránsito de una hoja seca cayendo.
La vida izada de Solange -a la vez-
ahora que la bandera ha plegado
y el himno calla.

Es su pelo contrariando al viento,
su sonrisa tallada de arrugas, de Grisen.
Su tabaquillo entre los dedos recios de campo,
de escuela, de francés,
las uñas que tuvo sembradas de fresas.

Agacharse es sentir la tierra, me dijo.
El barro de los pies no obstante que separa la vida
entre Grisen y los Olivos
entre los Melocotones y los viñedos de la vida,
Solange,
Grisen.

Aquí en tu alma sembrada de nosotros. Hallados.
Aquí en nosotros sembrados de tu alma.
Estamos.
Solange, Guillermo, Inés, y el resto
de los que hurgaron en tu felicidad.

Extraordinario. Sí.
Qué bella la casa mustia, desordenada,
apagada en si como las velas que se te apagaban,
ese halo de olvido y eterno sinfín
de cosas sin importancia.

Lindo. ¿No?
El caracol y la araña,
las ramas secas,
el hogar que nunca tuvo carbón ni leña.
Los amigos y el vino,
el fresal.
San Miguel, y San Solange.

Por eso aquí, allí. Es tu forma de ser.
Tu andar deshilachado,
admirablemente único.

Siempre Solange, siempre.
Es Otoño.
Es Grisen.

a.c.rey.Otoño.2003

Read more »
0 com

Papeles de mi país

En Cuba los escritores son tratados como bichos,
cuando sueltan el corsé.
A.C.Rey.

Hablar por hablar
Decir esta boca es mía
mostrar la lengua
con un bolígrafo piercing
como el astronauta que clavó su asta
en la tierra de la Luna

Emborronar cuartillas
Planchar papeles de carta magna
- magma de lo desconocido -

Emborronar cuartillas
Tender papeles húmedos
como leyes en cuerda

Un día hablar de isla
virtud y nostalgia
la tierra baldía de un pedazo de nada

Los periódicos envolverán a mi país
para en avión enviarlo de regreso

Comenzar de nuevo
Otra vez
Sin punto final en el papel
sin horizonte
los libros anónimos
la voz de todos y cada uno en una biblioteca
la publicidad pública de púdico
la transparencia

Mi país se doblará por fin
a Los mil y un cuento del Origami
Cubo y estrella
Barco y avión
Moral y Esperanza

Un día hablar de país
- el mío -
será un papel emborronado
por cualquiera libre
un país nítidamente vivo
como la vida debe
o hablar de papeles un día

A.C.Rey. 20.05.09

Read more »
0 com

Papaya y Col

inspirado en una serie fotográfica
de la artista María Gina Valero

Unas gotas de papaya en el lente de una cámara
hasta que la vista se pierda en el laberinto
de una col
comestible
en el imaginario rosa
de un espectro
de niña
y árboles
que se superponen sobre fondo negro
y verde
en tono collage que acerca el fin del mundo
tipo retro
con aura de pérdida y reencuentro

¿La emigración tal vez dentro de una papaya
con sabor a col?

¿La humana metamorfosis de una semilla de papaya
dentro de una rosa col?

La intríngulis del arte
como foto digital encrespada en col
y papaya
Luz de atardecer
Sombras rosas laberínticas
que se acercan al principio del mundo

Aquella vez que el arte se perdió
en el collage de la vida

ACRey

Read more »
0 com

El grito

Te vengo pensando

Imagino el aire desplazado
tu mal augurio
la onda partida en dos
los dientes blancos
como mordiendo el espacio
la lengua bífida
y unas letras de comic
en globos blancos también
de comic

Pensando te vengo
Grito del demonio
Espasmo del ambiente
Petrificado sea tu alma
que no encuentra nada mejor qué hacer en el aire

Mudo sea tu estirpe
tu estela de ola incorpórea
así como tampoco
el dolor es de a poco
y a más

Sin embargo no te escucho
porque estás en la distancia
atando orejas

O sea que no te quiero gritar
porque sería dar vida a lo inanimado
permitir que entres en algún sentido
dispuesto
como dispuestas quedan las piernas
antes del sexo

¿Y qué harás?
¿Gritar?

Es más
No te perdono que andes de boca en boca
profanando alientos
subrayando campanillas de carne
como si salieses ufano de la iglesia

Es más
No te perdono que labres
la atmósfera inmediata
de unos labios cualquiera
aquella porción de identidad
aún identificable de un ser hermoso

Y no grites
Que apenas alcanzo
a oír tu lamento

ACRey

Read more »
0 com

El insulto

dedicado a los trolls de las dictaduras

Hablaré una sola vez
Es decir que no responderé a otros insultos
a otras estériles ofensas
inventadas artimañas de apagar velas con la lengua
o cualquier otra nimiedad
como mentir

Infiltrado aquel al que le infiltran sabia robótica
mecánica
disciplinada
en jeringa como prensa
radio o televisión como jeringa

Crispar es de débiles
que temen a la fe de los que débiles
no crispan
ni usan pilas gobernadas por gobiernos
ni trafican con almas

Ojalá te partas una uña escribiendo en tu teclado
secuaz de arroz y trigo

Ojalá se pudra el cerebro
que alguien te puso por descuido
antes de que pienses tu próxima ofensa

Ojalá te nazca un cardo en el estómago
y te consuma de impotencia

Ojalá

No podrás jamás –de paso-
impedir que otros teclados proliferen
y se liberen
como se libera la mariposa
de capullos como tú

Pensar que puedes…
-¿Qué diablos?-
No puedes impedir que los demás piensen
decidan
actuén
se conviertan en el campo que necesita
la naturaleza
el abono estelar de un campo de estrellas
como si fuese bandera

-Simplemente-
Por mucho que tu veneno tenga lengua
o dedo putrefacto
no podrás
pigmeo moral del siglo
vaso de leche a cambio

Ojalá se te quiten las ganas de reír para siempre
Ojalá te premien con una medalla tal
que se te parta el cuello
y andes arrastrado como se arrastran
los presos de conciencia

Por tu culpa además
por tu voluntad espartana
de herir al prójimo
joder
castizamente jodiendo
a los que en Libertad
intentan libertarte

ACRey

Read more »
0 com

El amor

mi particular homenaje

al día inventado de San Valentín

Un día estás en una cloaca

Y te iluminan unos ojos

Como linterna de acomodadora de cine

Razón de faro

Luego parece que el cuerpo en sí

Se hizo para ser mordido

Como carne a la brasa

Pescado de ojos saltones y bellos

Otro día parece que es amor

Aquello que fluye líquido en los sentimientos

Como agua de montaña

Rio entre pubis y labios

Cierras los ojos todo un tiempo

Lo que a Valentín cueste tomar

Aceptar que los brazos son velas de bote

Que la mente es una almohada

Otro día parece que es amor

La cosquilla incierta de la mirada

La necesidad de oler a bosque

Aquello que sabe descontrolado

Así el cuerpo es un despeñadero

Una esponja de alfileres

Una emisora de aire quieto

La voz del interior edulcorada

Hasta que duele de pronto

Como alfiler en esponja

Y la mentira es un océano

De agua dulce insondable

Hasta que Valentín muere de orgasmo

De nube misericorde y otras lluvias

Hasta que la pasión deja de ser caballo

De crin vieja y otros pelos

Ah el amor

La extraña cosa que urde bocas

El apetito de vicio y umbral

La esquina sola

Ah el amor

La fracción ridícula de tiempo

El espacio todo inacabable

La esfera incierta

Un día vuelves a estar en otra cloaca

Y te iluminan otros ojos

De otra vida de cine

La epopeya del hallazgo

Así el cuerpo usado de caricias

Como muñeco vudú

Cascanueces ya sin alma

El cuento de otro en ti contándose

Ah el amor

Lugar común cual banco de parque

Sentido de todo y de nada

Viruta de Universo

ACRey

Read more »
0 com

El amigo

Para el amigo sincero

que me da su mano franca…

José Martí.

Para ellos,

que saben quiénes son.

Es de vibrar

la quietud de la mota

que reconforta

el paso alumbrado

la neurona a vínculo

formar parte de algo que nadie sabe a dónde conduce

Es para llorar

Es porque de Martí el leopardo

creció y comió guisantes

porque la vela y tú

se prendieron en un portainciensos

como rezo de amistad

diatriba de la conjura

de los iluminados

Porque lo digo yo

La mano franca o blanca

o de plata

un pie de palabra

cuerpo presente si la vida vuela

o porque vuela la vida

Y nosotros

Es como para escribir un poema

del piano una declaración

notas que noto presentes

en los pentagramas

aquel renglón de un episodio cualquiera

de vida

como almendra vieja

Es de exaltar

la necesaria ficción de un abrazo

la voz premeditada

el cuento mío

y el vuestro como camino

Sinuoso andar que nos convida

a reunión de nueces

como piña

uno

solo nosotros como una piña

fruto de la amistad

Es de amigos

es perfecto

la voluntad y el nido

el afecto per se

el respeto

el mar

allá a lo cerca

a.c.rey.03.2009

Read more »
0 com

La escritora

Para Corín Tellado

Negro trabajo
Doblar el lomo de los dedos
Atizar a la Underwood

Corona Imperial
Hundirse en el cuerpo Continental
Salir a nado

Rosas carnes del galán
Guitarra mujer y amor
Intriga por migas de pan

Cuatro mil historias
Polvo humano y débil rastro
Novelitas de azúcar

Ah, escribir como esclavo
Pensar por amor
Quién muere con beso envenenado

Virtud de oficio no comprendido
Cada palabra un Universo
Morir de éxito y de literatura

Vivir por siempre a puño y letra
Hacer la Historia
Hacer llorar la

A.C.REY. (04.2009)

Read more »
0 com

Welcome Byzance

Era 1996. Hacía calor, y yo estaba con una mujer Violeta, haciendo la cola interminable del Coppelia, para unas pocas bolas de helado del mismo color, del mismo sabor, huecas… Cuando vinieron ellos.

Era una pareja extranjera, alta y blanca, de narices y orejas grandes, que se pusieron detrás de nosotros en la cola, desconociendo ellos que estaban en la cola equivocada, sabiendo yo que nosotros sí estábamos en la cola correcta que nos correspondía, la de moneda nacional, la que sin poder elegir nos estaba predestinada.

Luego nos tocó el turno, la hora, el minuto aquel en que, sin tener opción, te sientan en una silla de hierro a cuadros blancos, alrededor de una mesa cuadrada, y coja. Tuve la suerte entonces de que las otras dos sillas fueron para los extranjeros, clandestinos de un sistema que les prioriza. De esa forma, entablamos con ellos una conversación mucho más interesante que los periódicos del país; tanto, que nos expulsaron del Coppelia por morosidad alimentaria, por hacer bulto, por no entregar las sillas a otras personas. Pero continuamos hablando frente al cine Yara, de todo, de política, de arte, de fotografía, de las vacas de Argentina, porque ella, la extranjera, era una mujer de Argentina, esposa de él, mi amigo francés.

Al día siguiente, les hice montar en una guagua atestada de gente hacia la playa, para que supieran eso de vivir Cuba de verdad. Por supuesto que me lo agradecieron. Las aventuras tienen esa dosis de exotismo y riesgo. Es lo que hace que luego las vacaciones se puedan contar a los amigos con mayor entusiasmo. Hubo fotos, mar, y arena. Más tarde, regresamos en taxi.

Al otro día nos vimos otra vez. Les enseñé La Habana, el ron, los tabacos. Ya saben, los tópicos predilectos del sistema, tópicos que nos inyectan como inyectan la política, como la particular gratis publicidad que entrega cada cubano al universo. Y así, hasta que se fueron. Pero él prometió regresar para hacer un trabajo de fotografía a los coches cubanos, los viejos coches capitalistas de la década del 50, aquellos cadáveres mecánicos que no se mueven por magia, sino por embrujo.

Era 1998. Hacía calor, y yo aún estaba con una mujer Violeta. Mi amigo francés regresó con todo el arsenal fotográfico, todo lo que hacía falta para tomar fotografías profesionales, trípode, negativos, baterías, diapositivas que parecían placas de hospital. Fue cuando conocí la Habana de verdad. Caminábamos como burros, cazando carros viejos americanos, en las peores y mejores poses posibles. A veces con alguna bicicleta en movimiento y de fondo un Ford, otras con alguna negrita flaca víctima desatendida del disparador y de fondo un Chevrolet. Yo era el encargado del trípode. Él era el encargado de sacar la foto perfecta. La Habana se nos quedó pequeña y nos fuimos al campo, Artemisa, Bauta. A veces con alguna palma como estaca atravesando un Pontiac, otras con alguna sonrisa natural de campesinos y otro Ford moribundo, sin ruedas. Las fotos vivas no tenían nada de romántico, pero sí de una esperanza mustia, unos sueños a los que les faltaban algunos dientes.

El premio a tanto caminar eran unas cenas espectaculares que aún no sé de dónde salían. Así conocí a la señora langosta, que me sentó mal. A cada mordida imaginaba un barrote de cárcel transformado en antena, un colchón mugriento transformado en panza blanda y rica. Los cubanos no podían comer semejante manjar, los extranjeros sí. Pero bueno, siempre quedaba el ron. Una noche nos tomamos entre todos como doce botellas. Claro que estaba mi familia, y él, el francés, que poco a poco se convertía en un hermano, y tomaba ron como un condenado, además.

Año 2000. Como escuché decir a otro amigo, el comienzo de los años ceros. Una suerte de espacio temporal definido o definitorio, o indefinido. No lo sé. Acaso toda la historia última de Cuba es un inmenso agujero por definir. Sería el estar o el no estar. Una brecha en la conciencia, un reordenamiento de las fichas del dominó nacional. Y por no estar, ya no estaba la Violeta que se había ido a Italia para no regresar. Entonces yo sí estaba con otra mujer. Estábamos. Hasta que llegó una carta de invitación para viajar a Francia.

Entonces fue cuando conocí a la Habana de verdad. Hacía en un día varios viajes entre Marianao y Centro Habana y Miramar presentando papeles en inmigración, en la embajada francesa, soltando el Money, el Dinero, la Pasta, que me era prestado. Conocí a la envidia con ojos de carnero decapitado en la cara del jefe inmediato que tenía que firmarme la carta de salida. Conocí a la maldad personificada en un hombre que me hizo la guerra bacteriológica, añadiendo lactobacilos a mi vida, metiéndome en la espalda certeras y afiladas mentiras. Tanto así, que Manu, el francés, me envío una segunda carta de invitación, la primera había expirado como expiran otros. Para entonces ya me sabía la Habana de memoria.

Dejé de estar el 18 de Noviembre del año 2000. Dos días después visitaba como un turista arrepentido las oficinas de Welcome Byzance, al amparo de la amistad inigualable de Manu, el francés.

ACRey.

Read more »